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TINTURAS MADRE DE MARIHUANA MEDICINAL
Cañamo Indico

 

Modo de Empleo de las Tinturas:

Tomar 10 gotas de cada planta 3 veces al día diluidas en ¼ de taza de agua, aguadepanela o aromática, en la mañana en ayunas, en la tarde después del almuerzo y en la noche antes de acostarse.

En caso que haya mayor grado sensibilidad a las plantas y se intensifiquen los síntomas, reducir la dosis a 3 gotas 2 veces al día (En la mañana y en la noche).
Estos productos naturales no presentan contraindicaciones, salvo el uso incorrecto o el no acato de las recomendaciones anteriormente planteadas.

Tintura de Marihuana (Cañamo Indico)

Planta Maestra (estimula Chakra 3 Manipura)
Regulador del sistema nervioso central y periférico - Reduce la actividad motora involuntaria (parkinsonismos leves) - Vaso dilatador cerebral - Coadyudante en el tratamiento de la migraña y asociados - Antioxidante, estimula los centros articulares - Analgésico, mitigador en dolores crónicos.
Estimulante natural en trastornos de apetito o digestivos - Ansiolítico, regulador estados de ánimo, (depresión y/o ansiedad) - Antiemético, (mareos, nauseas, vomito)

En algunos casos, en los que se utiliza la tintura de cannabis por vía tópica, tiene propiedades analgésicas y antiinflamatorias de la piel.

También es conocida por aliviar los efectos de la quimioterapia como las náuseas y la falta de apetito, así como también los mismos síntomas en pacientes con SIDA. En general, sirve para estimular el apetito, por lo que también funcionaría en pacientes con anorexia.

 

 
DOCUMENTACIÓN CIENTÍFICA
 

LIBRO:
Marihuana cannabis: aspectos toxicológicos, clínicos, sociales y potenciales usos terapéuticos


ARTÍCULOS:

Los 42 estudios médicos que afirman que el cannabis cura el cáncer

10 enfermedades para las que la marihuana medicinal podría ser beneficiosa
CNN © 2016 Cable News Network.


Esclerosis múltiple

Existen muchos informes, algunos de ellos de divulgación científica y otros basados en ensayos clínicos controlados, que sugieren que el Cannabis bien por inhalación (fumado) o con la administración oral de dronabinol puede aliviar síntomas en pacientes con esclerosis múltiple, en los que otros fármacos habían fracasado, si bien los resultados de los ensayos clínicos no siempre son concluyentes, siendo además reducido el número de pacientes utilizado. En la mayoría de los casos se manifestó una mejoría subjetiva, aunque los signos objetivos de la enfermedad, tales como la debilidad muscular, espasticidad, coordinación, temblor, ataxia, reflejos, etc. no siempre experimentan una mejoría. En algunos ensayos con Cannabis fumado se obtuvo mejoría objetiva del control postural y el equilibrio (Grinspoon y Bakalar, 1993; James, 1993; Ferriman, 1993). En un ensayo clínico con nabilona (1 mg cada dos días) en dos periodos de cuatro semanas, ésta produjo en un caso una significativa mejoría del estado general, de los espasmos musculares y de la frecuencia de la nicturia, respecto al grupo placebo (Martyn et al. 1995).
Una encuesta llevada a cabo por Consroe, en 1996, en pacientes de esclerosis múltiple del Reino Unido y de USA, el 50% de los encuestados (112 pacientes) manifestaron que consumían Cannabis para mejorar el dolor y los espasmos musculares, especialmente nocturnos, el temblor, la depresión, la ansiedad, las parestesias, la debilidad muscular, el equilibrio, la constipación y la pérdida de memoria (Consroe et al. 1996)

Lesiones de la médula espinal

En las lesiones de la médula espinal, los síntomas son, con frecuencia, análogos a los observados en la esclerosis múltiple. Éstos, serían: dolores musculares espásticos, espasticidad muscular y alteraciones del control de la vejiga urinaria. Existen datos que sugieren una mejoría de los síntomas en estos pacientes, tales como espasticidad y dolor muscular, cefaleas, dolor de miembro fantasma, etc., cuando son tratados con Cannabis o el cannabinoide dronabinol. En algún
ensayo clínico controlado, el dronabinol se mostró igual de eficaz que la codeína como analgésico, y ambos fármacos más eficaces que el placebo (Maurer et al. 1990).

Trastornos del movimiento

Existen, resultados de algunos ensayos clínicos con el cannabinoide no psicoactivo cannabidiol, en enfermos de Parkinson que demuestran una mejoría, entre el 20 y el 50% de los casos, de la distonía, pero no del temblor o la acinesia, que incluso puede llegar a agravarse en algunos casos. Según otras investigaciones, el cannabidiol, tampoco se muestra eficaz en los trastornos del movimiento de la enfermedad de Huntington (Consroe y Snider, 1986; Consroe et al. 1991). En pacientes con Síndrome de Tourette, se observó mejoría de los tics, al fumar Cannabis, aunque quizás fue debido a un efecto ansiolítico más que a un efecto antidiscinético (Sandyk y Awerbuch, 1988). Tampoco fumar marihuana demostró efectos beneficiosos en pacientes con síndromes extrapiramidales, como el Parkinson y la discinesia tardía, ocasionados por neurolépticos en enfermos esquizofrénicos; asimismo, se ha demostrado en enfermos esquizofrénicos fumadores de marihuana un agravamiento de los síntomas psicóticos con recaídas más precoces y frecuentes (Biezenek, 1994; Cantwell y Harrison, 1996). Por otra parte, hay que señalar que el Cannabis y los cannabinoides son capaces de desencadenar por sí mismos, los trastornos neurológicos que se pretenden aliviar con su administración. Así, la administración de Cannabis, dronabinol, nabilona y otros cannabinoides en sujetos normales, producen frecuentemente ataxia, incoordinación motora, temblor y debilidad muscular y, a dosis elevadas, espasmos mioclónicos. Igualmente, ocasionan retardo en el tiempo de reacción, alteraciones de la función psicomotora y de los reflejos extensores (Consroe y Snider, 1986; Consroe y Sandyk, 1992).

Cáncer.

Cannabis como fármaco antiemético. Las nauseas y vómitos son las principales características de los tratamientos citotóxicos, alcanzo el 80% de los casos. Actualmente se han venido utilizando antagonistas serotoninérgicos, como el ondansetrón, con corticoides como la dexametasona, esto puede generar efectos secundarios como cefaleas o diarrea en un tercio de los casos, y sin llegar a controlar ni los vómitos anticipatorios ni los diferidos, además de su alto coste económico. Por esto, en oncología, el cannabis sería de gran utilidad para tratar estos efectos adversos de la terapia antitumoral con antineoplásicos (nauseas y vómitos). En EEUU aun estando comercializado el dronabinol, muchos autores señalan las importantes diferencias de acción terapéutica del cannabis frente a este. En una encuesta realizada en 1994 a oncólogos estadounidenses, el 44% admitieron haber sugerido a sus pacientes el consumo de cannabis para paliar los
efectos adversos de la quimioterapia por ser más efectivo que el dronabinol. El cannabidiol ha mostrado eficacia antiemética en modelos experimentales de nausea en animales. Además, la administración simultánea de THC, cannabidiol y medicamentos antieméticos ha mejorado significativamente la respuesta antinauseosa en pacientes oncológicos.

Cannabis como analgésico.

Se considera analgésico ya que interacciona con el sistema opioide endógeno y muestra una mejoría sintomática en el 80 % de los casos con el uso de cannábicos. “Noyes y Cols (1976) hallaron cambios significativos en el dolor de pacientes cancerosos tras administrar delta-9-THC comparado con placebo.”

Interés terapéutico del cannabis.

En pacientes con cáncer, es frecuente el uso de opiáceos para el tratamiento de dolor, pero un uso continuado de estos produce tolerancia y con ello la necesidad de aumentar las dosis para obtener los mismos niveles de analgesia. Esto deriva en efectos adversos nocivos, tanto, que incluso la vida del paciente estaría en peligro. Por ello se ha pensado en la utilización del cannabis y sus derivados para el tratamiento del dolor. En varios estudios se ha encontrado que el uso de cannabinoides para el tratamiento del dolor canceroso es poco satisfactorio en cuanto a que una dosis de THC es equivalente a 60 mg. de codeína, por lo que la dosis debería ser mayor, y es aquí donde encontraríamos el problema ya que aumentar la dosis puede dar lugar a efectos adversos. Sin embargo, en esta similitud en los problemas de aumentar la dosis tanto en opiáceos como en cannabinoides, puede estar la solución ya que los opioides y los cannabinoides presentan efectos farmacológicos comunes. Ambos bloquean la liberación de neurotransmisores implicados en la transmisión del dolor, tanto en el cerebro como a nivel medular. Por ello se vio que el THC potenciaba los efectos analgésicos de diversos opiáceos, al igual que parte del efecto analgésico ejercido por el THC está modulado por receptores opioides, por lo que podríamos hablar de una conexión entre ambos sistemas en la modulación de la percepción del dolor. Esto queda demostrado también en el hecho de que los opiáceos también son capaces de potenciar el efecto analgésico del THC. El beneficio que se obtiene de todo esto, no es solo la potenciación del efecto analgésico por la conexión de ambos sistemas, si no porque el efecto persiste con la administración crónica de los mimos. Todo esto viene a indicar, que un tratamiento con una dosis baja de opiáceos combinada con una dosis baja de cannabinoides permitiría tratar el dolor canceroso de una manera más efectiva y además eliminaría los posibles efectos secundarios adversos que pueden poner en peligro la vida del paciente.

Apetito.

Se ha visto que el consumo de cannabis potencia o incrementa el apetito y por tanto el aumento de peso en pacientes con cáncer avanzado.

Antitumoral.

Diversos cannabinoides ha mostrado efectos antiproliferativos en células tumorales en cultivo. Esto se ha visto en modelos animales, donde la administración de diversos cannabinoides ha frenado el crecimiento de varios tipos de tumores. En un ensayo clínico realizado a pacientes con glioblastoma multiforme, mostró en la fase I, una disminución de la proliferación de las células neoplásicas.

 

Decreto 2467 de 2015
Decreto que reglamenta el cultivo de plantas de cannabis, la autorización de la posesión de semillas, control de areas de cultivo, procesos de producción, fabricación, exportación, importación para fines estrictamente médicos y cientificos
Monografía Cannabis
Editores: Julio Bobes García — Amador Calafat Far
http://www.pnsd.msssi.gob.es/en/Categoria2/publica/pdf/cannbis.pdf#page=20

Cuestiones de Interés en Torno a los Usos Terapéuticos del Cannabis
Dr. Luis F. Callado
Departamento de Farmacología (UPV/EHU) y Centro de Investigación Biomédica en Red de Salud Mental (CIBERSAM)
http://www.ararteko.net/RecursosWeb/DOCUMENTOS/1/0_2561_1.pdf

Tratamientos Alternativos en Migraña y otras Cefaleas
P. Pozo-Rosich
http://www.kranion.es/images/2003_03_02_016-027.pdf

Usos terapéuticos del cannabis
C. Monsalve Maestro y C. Gomar Sancho
Servicio de Anestesiología y Reanimación. Hospital Clínic. Barcelona. España
http://test.elsevier.es/ficheros/sumarios/1/69/1576/27/1v69n1576a13079040pdf001.pdf
 

 
Efecto analgésico.

Se trata de uno de los efectos mejor caracterizados de los cannabinoides. Desde los primeros estudios científicos sobre los THC se sabe que poseen actividad analgésica y, en general, que los metabolitos 11-OH son más potentes que los compuestos iniciales. En particular, 9-nor-9 β-OH-hexahidrocannabinol, levonantradol y su metabolito des-acetil-levonantradol son los más potentes. Además, se ha comprobado que los antagonistas de receptores CB1 producen hiperalgesia. La acción antinociceptiva de los cannabinoides se establece a nivel espinal y supraespinal (la sección quirúrgica de las aferentes nociceptivas espinales -“espinalización”- sólo reduce en parte la acción analgésica), y no parece tener relación con mecanismos µ ó δ opioides, ya que ni naloxona (µ) ni ICI-174864 (δ) antagonizan este efecto, pero los antagonistas k como norbinaltorfimina sí reducen la analgesia inducida por ∆9 -THC. Sin embargo, se ha comprobado que dosis subefectivas de ∆9 -THC potencian la analgesia inducida por morfina en algunos test de analgesia.

Efecto antiemético.

En humanos, la administración de ∆9 -THC y de otros agonistas CB (Lorenzo y Leza, 2000) previene las náuseas y vómitos en pacientes en tratamiento con anticancerosos. Hasta este momento no se dispone de datos concluyentes que expliquen el mecanismo de acción antiemético.

Efecto anticonvulsivante.

Está bastante claro que los cannabinoides, en particular canabidiol (CBD) y ∆9 -THC, son activos en varios modelos animales de actividad anticonvulsivante. El principal metabolito del ∆9 -THC, 11-OH-∆9 -THC, y su análogo sintEtico, dimetilheptilpirano, son más potentes que los compuestos de origen. Este efecto parece ser debido a que los THC deprimen la transmisión neuronal cortical entre los dos hemisferios. Además, potencian la actividad anticonvulsivante de las benzodiacepinas. En realidad, CBD inhibe las convulsiones tónicas y clónicas inducidas por inhibidores GABA, ácido 3-mercaptopropiónico, picrotoxina, ácido isonicotínico y bicuculina, pero no bloquea las convulsiones inducidas por estricnina (un antagonista de la glicina). Estos datos demuestran que la acción anticonvulsivante de los THC está en relación más con una potenciación o facilitación de los mecanismos GABA que con mecanismos glicinérgicos.

Efecto antiinflamatorio.

Los datos sobre la capacidad antiinflamatoria de los THC son escasos, aunque se ha descrito una cierta actividad antiinflamatoria en tests de inyección de sustancias irritantes en pata de roedor.

Efectos en el sistema inmune.

Los cannabinoides suprimen las respuestas celulares y humorales in vivo e in vitro. Ratones tratados con THC muestran un aumento de la susceptibilidad a las bacterias gram negativas en relación con la supresión de la formación de anticuerpos, citoquinas y depresión de la actividad de las células NK. El grado de este efecto inmunosupresor varía con el tejido examinado. Los animales jóvenes parecen afectarse más que los adultos. No obstante, la experiencia clínica no ha demostrado que los consumidores de marihuana sean más susceptibles a las infecciones.

Efectos en el sistema endocrino.

Además de los efectos sobre la regulación hipotalámica de prolactina y gonadotropinas, que se presentan en el siguiente punto, los THC producen una estimulación potente de la liberación de ACTH y, secundariamente, de corticosteroides. Además, reducen la TRH y los niveles plasmáticos de T3 y T4, y disminuyen los niveles plasmáticos de GH y de PRL. Se desarrolla tolerancia a todos estos efectos

 
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